Tiempo ha, ciber-gente, que mi boca permanecía callada. Algunos pensásteis que no habría sobrevivido al evento de la temporada, y no andábais mal encaminados. Si bien conduje mi maltrecho cuerpo y mi intoxicada mente a la cita indicada, no fue sino una caricatura de mí mismo lo que allí pudísteis ver.... Hoy, y tras haber caído en el camino al menos dos veces más, puedo afirmar que le tengo envidia a esos supercuerpos de esos superhéroes como Ghandi, como Urkel, como tantos y tantos otros que pueden lucir algo más que pellejo sobre sus huesos.....
Pero bueno, esta entrada no era para vacilar ni para presumir de mis codiciados huesos, que buen caldo harán seguro, sino para hacerle un pequeñito homenaje al humano atrapado en el cuerpo de mi perro. Y es que, cuanto más me fijo en los ojos de los animales, más me voy convenciendo de que eso de la re-encarnación puede ser posible. Tendré que empollarme los manuales para poder confirmar mi teoría de que el perro es una de las figuras máximas a las que aspirar al ser re-encarnado, pero antes de que teorías ajenas invadan mi mente, me aventuro a exponer la mía, que carece de pruebas como todas las demás, pero que es mía, vaya.
Y así os presento a mi bicho, mi hijo, mi perro.... de marca, sí, pero adoptado, rescatado de las garras del caprichoso destino por mi hermana la teatrera (un beso para ti, hermana). Algunos ya le conocéis en persona, otros le habéis visto actuar en televisión o teatro, hoy os lo presento bajo otro punto de vista, el de mi ojo miope. Hijo de la tierra del lago Balatón, de ilustres apellidos, vino hace unos 8 años a nuestro país con la intención de hacer carrera sobre las tablas, pero su manía por crecer y hacerse grande le apartó rápido de los papeles de cachorro en los que se le había encasillado. Tras hacerse a la idea de lo que iba a suponer su vida lejos del teatro pero cerca del teatrillo, y tras no ser admitido (sin razón alguna) en el Actor´s Studio, el bueno de Borja (¿no había dicho aún su nombre, no?) se dedicó por unos años a desafiar a Morfeo bajo el sol de la sierra de Madrid. Hasta que la farándula llamó de nuevo a su puerta.
Y de esta forma, hace un año aproximadamente, el can se volvía a reunir con un equipo de técnicos, cámaras, focos, cables, y alguna llamada actriz, para realizar su debut televisivo, que creo que todos pudistéis ver las navidades. El papel era corto pero intenso, y la profesionalidad que demostró sobre las tablas hizo ahorrar una hora y media de estudio, algo insólito al tratarse de un "pobre perro"...........Ahora, tras otro periodo de descanso, lucha por regresar al mundo de la actuación, algo que ahora dedica en exclusiva a sus tres sobrinillos, con los que clava el papel de perro asustado y huidizo. Y pasa sus días mirando por la ventana con mirada ensoñadora, tumbándose al sol, observando de lejos a Luna, a la que llamamos cariñosamente "su novia".........